viernes, 11 de mayo de 2018

Mayo, mes para consentir a las madres

Para rendirles homenaje, invitamos un grupo significativo de madres con diferentes edades y ocupaciones, que nos permitieron conocer sus experiencias. 
Todas, muy orgullosas de su rol de madres, hablan de sus hijos como sus mayores tesoros, ríen de los problemas superados y gozan la vida con la satisfacción del deber cumplido. Coinciden en que el diálogo y el respeto son la base de una buena formación y que la presencia de los padres en la crianza de sus hijos, es la clave para criar ciudadanos de bien que aporten a la sociedad.
Veamos lo que nos contaron:  

María Gilma Tulia González de Ochoa, 92 años
6 hijos, 11 nietos, 4 bisnietos, 3 tataranietos 
En mi época había mucho respeto en el hogar, aunque se hacía lo que el esposo dijera, yo ponía mis pautas, trabajaba, compartía los gastos y atendía a mi marido de una manera muy especial. Por eso aconsejo a todas las esposas que sean cariñosas, que se arreglen siempre como si estuvieran de novias, que acompañen a sus maridos a donde vayan, para que conserven su matrimonio y les brinden siempre el calor de hogar a sus hijos.
A los niños hay que corregirlos, pero hoy en día no se pueden castigar porque demandan a los padres. Yo los corregí y hoy mis hijos son todos profesionales. Actualmente tengo una relación hermosa con mis hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.Me gusta ayudar a los demás: hasta el año pasado, iba a un centro geriátrico a arreglarle las uñas de las manos a los abuelos. Visito señoras solas, a quienes no las visitan los hijos. Es necesario visitar a los padres, no es tanto que les den o les lleven cosas, es la persona la que uno necesita. El día de la madre, quisiera que a las mamitas que estén solas las visiten y les den unos abrazos sinceros, para que sientan el cariño porque es muy necesario sentirse amados.

María del Carmen Silva de Lugo, 79 años 
5 hijos, 12 nietos, 5 bisnietos
Mi esposo nunca estuvo de acuerdo con que otra persona cuidara a nuestros hijos, fue duro porque estaba acostumbrada a trabajar, pero aprendí a abrirme paso, pues tenía que conseguir dinero porque la situación era bastante precaria. Aprendí a tejer, a coser, iba a la Plaza España y compraba fruta para luego venderles a mis vecinos y hasta criamos ovejas. La infancia de los hijos muy bonita y en la adolescencia, afortunadamente no habían sacado las leyes con las que no se pueden reprender. Ese es el error más grande de la vida porque el hijo necesita reprensión para formarlos y que sean personas de bien. 
La demasiada tolerancia es tenaz, la formación de los hijos es como cuando uno tiene una planta: la abona, le quita las hojas, la cuida y la endereza para que cuando crezca no tengan problemas. Hay que ser tolerantes, pero no hay que dejar perder el respeto.
Con los nietos somos más condescendientes porque no llevamos la responsabilidad de la crianza y la educación. No es que se quieran más, sino que se toleran más. 
Mi mayor logro como madre fue haber recuperado a un hijo que nació con pie equinovaro. Le prometí a mi esposo que sacaría adelante a nuestro hijo y se lo cumplí. Hoy es un hombre de bien, profesional y quien lo conoce no tiene ni idea que fueron 14 años de tratamientos, yesos, férulas, 10 cirugías e incontables terapias. Pero como madre, nunca desfallecí. 
                                     
Gloria Pacheco, 68 años
3 hijas, 1 nieto
Me casé a los 18 años y quedé viuda a los 25.  Vivir el duelo fue muy fuerte, sin embargo, gracias a Dios conté con la ayuda de mis padres, en la crianza y cuidado de mis hijas.
Trabajé en el magisterio casi 40 años y para mis alumnos fui como una mamá. Reconozco que en ese tiempo era más exigente la educación, los profesores eran formadores de valores, de ética y los niños tenían un comportamiento muy superior. 
Ahora hay más libertad, los padres delegan en el colegio la función de formar a los hijos y no es así, los primeros formadores son ellos, la familia. Los valores se enseñan en casa. 
En el medio ambiente siempre ha habido de todo, pero en la casa debe haber control, la mamá  y el papá presentes. Ahora el muchacho a los 18 se vuelve independiente y para entrar a la universidad debe estar preparado con lo que se le ha enseñado en el hogar. Si sale de su casa y no hay seguimiento ni exigencia por parte de los padres, corren el riesgo de irse por malos pasos.
Mamitas: La figura de la mamá es muy importante. Siempre que lleguen del trabajo procure que sus hijos se acerquen y dialoguen. Enséñales a ser sinceros. Hay que estar al lado de ellos, asistir a los llamados del colegio, mantener el diálogo entre los esposos, tratar de mantener el hogar, para darle bases al joven mientras está en formación.
Hoy mis hijas viven pendientes de mí y me siento muy satisfecha con la vida, como mujer, como mamá, como esposa y también como hija. El día de la madre hay que celebrar, reunirse en alegría, almorzar y vivir en ambiente familiar. Le doy muchas gracias a Dios porque me ha dado una vida muy bonita.

Fabiana Peña, 45 años
2 hijos
Cuando nació mi primer hijo, tenía 22 años y reconozco que a esa edad todo es una ilusión, porque no se es consciente ni se planean las cosas. Ahora tengo un bebe de dos años y la responsabilidad cambia, soy más práctica y no tengo ignorancia en muchos temas. La crianza no es igual, ya no se sobreprotege a los hijos y se maneja una libertad dirigida.
Vivo en Francia y allá ser mamá es totalmente diferente. Estoy muy sorprendida porque las madres son muy frías con sus hijos, mientras que las colombianas somos muy entregadas a ellos. Acá sufrimos por mucho amor y ellos sufren por el desamor. El sistema social es muy organizado, hay civismo, cultura y se cumplen las normas, pero la parte emocional es un abismo y así construyen relaciones interpersonales independientes, sin abrazos, sin caricias, cada quien por su lado. Pero reconocen que necesitan el afecto. Allá no se celebra nada, ni cumpleaños, ni día de la madre, ni creen en Dios y yo sufrí mientras me acostumbré.
Afortunadamente, crio a mi hijo a la manera colombiana, con música, con besos, con mimos y es muy chévere porque mi esposo francés está sorprendido y me felicita. Además me respeta como madre y eso me hace sentir muy bien. 
Cuando mi bebe entre al colegio, pienso ir allí a preguntar cómo va mi hijo, cosa que las mamás francesas nunca hacen.
Mi hijo sonríe, saluda y es curioso, los niños en Francia van con su carita seria, reprimida y ver un niño que sonríe es escaso.
Aunque vaya contra el sistema, soy muy feliz de tener la oportunidad de estar con mi hijo y criarlo con las tradiciones colombianas y aunque suene contestataria, seguiré haciéndolo, pues afortunadamente es un país con libertad de expresión.

Paulina Saavedra, 86 años
5 hijos, 16 nietos, 11 bisnietos y dos tataranietos
Recuerdo que a mí me criaron a punta de fuete y me pegaban por bobadas y yo crie a mis hijos igual, pero hoy me lo agradecen. Quedé sola con mis hijos a los 29 años, mi esposo enfermó y vivió varios años muy mal. Fueron épocas muy duras. Trabajé en Creaciones Mercy, allí cosía para suplir la responsabilidad del hogar.
Ahora veo que son los niños los que mandan en los papás y si les gritan durito los demandan, Eso me parece un extremo, se pueden corregir sin necesidad de castigarlos fuertemente pero que los dejen a sus anchas es otra cosa, por eso hay gaminería, sicarios, ladrones, delincuentes, etc. 
Hoy la mujer tiene que aportar obligatoriamente el 50% de los gastos y por eso los hijos se crían con la empleada, con la abuelita o solos.
Aunque ahora vivo sola, vivo muy feliz, mis hijos están pendientes de mí, me llaman, me visitan, me protegen y tengo buena comunicación con todos. 

María Isabel Suárez Velandia
1 hija, 1 nieto
Soy Madre cabeza de hogar, separada, tengo una hija y un nieto. Desde un principio dije que iba a salir adelante con mi hija y lo he hecho. Con mis ahorros como empleada de servicios generales compré mi apartamento, luego me propuse hacer el curso de vigilancia, y acá estoy. Al principio fue duro porque tocaba una semana de día y una de noche, mi hija quedaba sola y quedó en embarazo. Sin embargo, siempre la he apoyado, terminó sus estudios y hoy es una excelente profesional en lo que hace. 
Nunca pensé que mi hija fuera a ser mamá tan joven, pero con el tiempo llegó el bebé y me apegué mucho a él. Ahora con los turnos que tengo, dos días de día, dos de noche y dos descansos, me queda tiempo para compartir con él, llevarlo al colegio, ayudarle con sus tareas, enseñarle muchas cosas, y nos adoramos. Aprendí a repartir muy bien el tiempo, me considero buena mamá, buena abuela, ama de casa y excelente trabajdora. En la vigilancia me desempeño muy bien, 
Como vigilante, como mamá y como mujer, en ocasiones he aconsejado a muchos jóvenes del sector. 
A todas las mamitas, les digo que no hay que desfallecer, hay que demostrarles a los hijos que se puede salir adelante solas, pues valemos mucho y somos muy valientes. 

Andrea Escobar
2 hijos 
Todos los días me levanto a las 4 de la mañana para dejar organizados los alimentos de mis hijos. Por las tardes llego a ayudarles con las tareas y hacer los oficios.
Ser mamá cabeza de familia es duro pero estoy saliendo adelante, hago de papá y de mamá. La ventaja es que donde he estado trabajando, por suerte me dan permisos para ir al colegio o las citas médicas. Mis hijos son superjuiciosos. Saben que yo trabajo de lunes a sábado y que el fin de semana estoy con ellos. 
Les hablo mucho, permito que ellos me cuenten sus cosas, les pongo experiencias ajenas para que sepan lo que está mal y lo que no se debe hacer. 
A las mamitas les envío un mensaje para que cumplan en el trabajo y en la labor con los hijos. Reconozco que es  duro, pero con la ayuda de Dios todo se puede.
A futuro sueño con que estudien y haré lo que más pueda para que tengan una vida diferente a la mía. Mi hijo mayor dice que quiere estudiar arquitectura y el menor quiere ser bombero. 

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