jueves, 30 de marzo de 2017

¿Cómo protegerse y prevenir el delito?

Por Daniel Caballero Díaz
 
A continuación encontrará algunas sugerencias para mejorar sus prevenciones frente al delito; las cuales se publicarán en entregas sucesivas.
 
¿Cómo protegerse al llegar a casa?
 
Observe a su alrededor. Trate de descubrir personas con comportamientos sospechosos.  Llegue antes de que oscurezca o en horarios en los que hay movimiento en la calle. Avise antes de llegar a alguien para que este pendiente, lo espere y lo acompañe o que supervise su entrada, puede ser el guarda de la portería del conjunto.
 
Si nota algo extraño o que lo siguen, no entre: siga de largo y advierta por celular a un conocido o llame a la Policía del cuadrante o a los motorizados de ASOBEL o a la vigilancia de su conjunto. Tenga siempre los números de contacto en su celular.

En su vehículo, siempre debe circular con los seguros de las puertas activados y los vidrios cerrados o abiertos no más de 5 cm. Así mismo, debe mantener suficiente distancia del vehículo que va adelante y del que va atrás, para poder realizar una maniobra de evasión ante un posible encierro.
 
Ante un asaltante armado, este tranquilo: debe colaborar, no reaccionar y hacer lo que piden: salir del auto, dejarlo en marcha, correrse rápido de la puerta para no obstaculizarla y no activar la alarma o cortar la energía. Espere quieto a que se vayan. Luego dé aviso a las autoridades o solicite la colaboración de las unidades motorizadas de ASOBEL, quienes lo orientarán en los pasos a seguir.
 
Uno de los principios importantes de la seguridad individual, es no volverse previsible en los movimientos cotidianos. Debe tenerse presente que los delincuentes, por lo general, realizan tareas de inteligencia en el barrio en el que pretenden cometer sus delitos, de manera tal que los movimientos o desplazamientos reiterativos de las personas, los potencializan como víctimas de delitos. Variando recorridos y horarios de viaje es posible cortar las rutinas y desorientar al delincuente que pudiera estar al acecho en el barrio.
 
Recuerde, lo importante no es proteger una posesión material, sino su integridad física y su vida. Hasta la próxima y cuídese… ¡No de papaya!

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